"Si fueras esa luz que se filtra
por mi ventana cada mañana,
aquélla que me despierta
y me hace sentir vivo, respirar...
si fueras el viento que acaricia mi cara,
si fueras un poco más mía
de lo que siempre has sido,
(o de lo que nunca has sido),
si fueses promesa cumplida,
porvenir duradero,
ocaso en el océano...
Si fueras mía, no habría errores,
no habría perdones
porque no habría nada qué disculpar.
Si fueras la indicada,
si fueras a ser mía,
ya lo serías.
Si fuéramos el uno para el otro,
no estarías tan lejos, sino en mis brazos,
en mis ojos cada que los abriera,
en mis manos cada que tocara.
Si fueras la indicada
para sanar este corazón herido,
olvidado al fondo de un cajón,
no dormirías sola esta noche
ni ninguna, porque te acompañaría,
estaría contigo en cada suspiro,
en cada beso que te da la almohada.
Porque si fuera yo
tu príncipe azul,
te despertaría todas las mañanas con un beso.
Si fueras tú mi princesa,
no habría manzanas envenenadas,
ni calabazas a media noche,
ni pequeñas tacitas parlanchinas,
ni árboles sabios,
ni espuma de mar...
sólo finales felices".
Hugo Ochoa
Hugo Ochoa
No hay comentarios:
Publicar un comentario