"Quién nos hubiera dicho que todo acabaría
como acaba en la sombra la claridad del día...
Fuiste como la lluvia cayendo sobre un río,
para que fuera tuyo todo lo que era mío.
Fuiste como una lámpara que se encendió en mi vida.
Yo la soplé de pronto, pero siguió encendida".
"Para que pueda ser, he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia". -Octavio Paz
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miércoles, 10 de agosto de 2011
Canción de la Lluvia (fragmento)
"Y, mientras anochece de pronto la mañana,
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mi.
Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo,
sintiendo que despierta su ternura de ayer."
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mi.
Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo,
sintiendo que despierta su ternura de ayer."
martes, 9 de agosto de 2011
Tercer Poema de la Despedida
"Llamarada de ayer, ceniza ahora,
ya todo será en vano,
como fijar el tiempo en una hora
o retener el agua en una mano.
Ah, pobre amor tardío,
es tu sombra no más lo que regresa,
porque si el vaso se quedó vacío
nada importa que esté sobre la mesa.
Pero quizás mañana,
como este gran olvido es tan pequeño,
pensaré en ti, cerrando una ventana,
abriendo un libro o recordando un sueño...
Tu amor ya está en mi olvido,
pues, como un árbol en la primavera,
si florece después de haber caído,
no retoña después de ser hoguera.
Pero el alma vacía
se complace evocando horas felices,
porque el árbol da sombra todavía,
después que se han secado sus raíces.
Y una ternura nueva
me irá naciendo, como el pan del trigo:
Pensar en ti una tarde, cuando llueva,
o hacer un gesto que aprendí contigo.
Y un día indiferente,
ya en olvido total sobre mi vida,
recordaré tus ojos de repente,
viendo pasar a una desconocida..."
ya todo será en vano,
como fijar el tiempo en una hora
o retener el agua en una mano.
Ah, pobre amor tardío,
es tu sombra no más lo que regresa,
porque si el vaso se quedó vacío
nada importa que esté sobre la mesa.
Pero quizás mañana,
como este gran olvido es tan pequeño,
pensaré en ti, cerrando una ventana,
abriendo un libro o recordando un sueño...
Tu amor ya está en mi olvido,
pues, como un árbol en la primavera,
si florece después de haber caído,
no retoña después de ser hoguera.
Pero el alma vacía
se complace evocando horas felices,
porque el árbol da sombra todavía,
después que se han secado sus raíces.
Y una ternura nueva
me irá naciendo, como el pan del trigo:
Pensar en ti una tarde, cuando llueva,
o hacer un gesto que aprendí contigo.
Y un día indiferente,
ya en olvido total sobre mi vida,
recordaré tus ojos de repente,
viendo pasar a una desconocida..."
lunes, 27 de junio de 2011
Elegia Lamentable
"Desde este mismo instante seremos dos extraños.
Por estos pocos días, quién sabe cuántos años...
Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
–uno de ésos que nadie confiesa haber leído.
Y así, mañana, al vernos en la calle, al acaso,
tú bajarás los ojos y apretarás el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera".
Por estos pocos días, quién sabe cuántos años...
Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
–uno de ésos que nadie confiesa haber leído.
Y así, mañana, al vernos en la calle, al acaso,
tú bajarás los ojos y apretarás el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera".
Poema del Desencanto
"Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora,
como dos fugitivos de la misma condena.
Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora:
No valías la pena.
Ya llegaba el otoño, y ardía el mediodía.
Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena,
pero acerqué mis labios y la encontré vacía.
No valías la pena.
Te di a guardar un sueño, pero tú lo perdiste,
o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste, pero es cierto. Por ser tan cierto, es triste:
No valías la pena.
Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho,
y el eslabón amable que es más que una cadena.
Pero hoy puedo decirte, sin rencor ni despecho:
No valías la pena.
Me queda el desencanto del que enturbió una fuente,
o acaso el desaliento del que sembró en la arena.
Pero yo no te culpo. Te digo, simplemente:
No valías la pena".
como dos fugitivos de la misma condena.
Lo que ignoraba entonces no he de callarlo ahora:
No valías la pena.
Ya llegaba el otoño, y ardía el mediodía.
Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena,
pero acerqué mis labios y la encontré vacía.
No valías la pena.
Te di a guardar un sueño, pero tú lo perdiste,
o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste, pero es cierto. Por ser tan cierto, es triste:
No valías la pena.
Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho,
y el eslabón amable que es más que una cadena.
Pero hoy puedo decirte, sin rencor ni despecho:
No valías la pena.
Me queda el desencanto del que enturbió una fuente,
o acaso el desaliento del que sembró en la arena.
Pero yo no te culpo. Te digo, simplemente:
No valías la pena".
Poema de la Culpa
"Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besados sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, Señor, y sin embargo,
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Era de otro. Era de otro, que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.
Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor... ¡Ni yo tampoco!
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella,
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde
para matar un sueño porque llegaba tarde".
Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besados sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, Señor, y sin embargo,
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Era de otro. Era de otro, que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.
Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor... ¡Ni yo tampoco!
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella,
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde
para matar un sueño porque llegaba tarde".
domingo, 26 de junio de 2011
Elegía para Ti y para Mí
"Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y uizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusionesy los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo".
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y uizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusionesy los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo".
Poema para el Crepúsculo
"Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
y aunque decimos: 'Todo se olvida, todo pasa...'
en la ceniza, a veces, nos sorprende una braza.
Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía.
Hoy, aunque vas con otro, quizá eres más mía.
Tu amor es como el viento que cruza de repente:
Ni se ve ni se toca, pero existe y se siente.
Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
y hoy me da esta alegría de estar triste por ti.
Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
cuando, aun sin ser de noche, dejó de ser de día".
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
y aunque decimos: 'Todo se olvida, todo pasa...'
en la ceniza, a veces, nos sorprende una braza.
Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía.
Hoy, aunque vas con otro, quizá eres más mía.
Tu amor es como el viento que cruza de repente:
Ni se ve ni se toca, pero existe y se siente.
Tu amor me negó siempre lo poco que pedí,
y hoy me da esta alegría de estar triste por ti.
Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
cuando, aun sin ser de noche, dejó de ser de día".
Canción para la Esposa Ajena
"Tal vez guardes mis libros en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cuál relata tu historia,
pues serán, simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria...
Y pasarán los años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta –como una rebeldía,
y leeras mi libro– tal vez como un despecho.
Y brotará el perfume de una ilusión suprema
sobre tu descanso de esposa abandonada.
Y entonces, con orgullo, marcarás un poema...
y guardarás mi libro debajo de tu almohada".
sin que nadie descubra cuál relata tu historia,
pues serán, simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria...
Y pasarán los años... Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta –como una rebeldía,
y leeras mi libro– tal vez como un despecho.
Y brotará el perfume de una ilusión suprema
sobre tu descanso de esposa abandonada.
Y entonces, con orgullo, marcarás un poema...
y guardarás mi libro debajo de tu almohada".
Canción del Amor Lejano
"Ella no fue, entre otras, la más bella,
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
como a una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como luz en el espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo.
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella".
pero me dio el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
como a una estrella desde mi ventana...
Y la estrella que brilla más lejana
nos parece que tiene más reflejos.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como luz en el espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer aquella,
la que me dio el amor más hondo y largo.
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella".
Poema de la Despedida
"Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisite... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti".
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisite... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti".
Poema del Renunciamiento
"Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás".
Pasarás en silencio por mi amor, y, al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás".
Canciones
"La dulzura del alba nace de tu sonrisa,
y cuando alzas los ojos se encienden las estrellas.
Es un milagro simple que ilumina mi ensueño;
simple como una rama que florece en tu huerta.
Solo sé que sonríes y se detiene el tiempo,
y vuelan mariposas entre las hojas secas.
No sé más: El milagro se cumple noche a noche,
pues cuando alzas los ojos se encienden las estrellas.
Al final de mi sueño siempre encuentro tus ojos.
Por eso escucho a veces lo que calla tu boca.
Vas naciendo desnuda del fondo de mi sangre,
y me crecen las manos de esperarte en la sombra.
Déjame así, esperando, sin saber lo que espero,
con la sed indecible que me dejó tu boca.
Pues hoy, mientras morían las últimas estrellas,
al mirarte los ojos, supe que tú eras otra".
y cuando alzas los ojos se encienden las estrellas.
Es un milagro simple que ilumina mi ensueño;
simple como una rama que florece en tu huerta.
Solo sé que sonríes y se detiene el tiempo,
y vuelan mariposas entre las hojas secas.
No sé más: El milagro se cumple noche a noche,
pues cuando alzas los ojos se encienden las estrellas.
Al final de mi sueño siempre encuentro tus ojos.
Por eso escucho a veces lo que calla tu boca.
Vas naciendo desnuda del fondo de mi sangre,
y me crecen las manos de esperarte en la sombra.
Déjame así, esperando, sin saber lo que espero,
con la sed indecible que me dejó tu boca.
Pues hoy, mientras morían las últimas estrellas,
al mirarte los ojos, supe que tú eras otra".
La Piedra
" Aquella tosca piedra, como un rostro deforme,
se alzaba junto a un río y a la sombra de un árbol.
Humilde, pero altiva, con su oscuro silencio,
erguía entre las hierbas su redondez de cráneo.
Las lluvias del otoño la vieron impasible;
impasible la vieron los soles de verano.
Y allí estaba la piedra con su quietud inútil.
Y las flores se abrían y cantaban los pájaros.
El árbol murmuraba: 'Yo florezco y doy sombra,
y alzo al sol mis ramajes como si fueran manos'.
El pájaro decía: 'Yo voy hacia la aurora,
y tengo el don supremo de la vida, pues canto'.
Y el río: 'Mi agua clara purifica la tierra;
soy la virtud fecunda y el próvido entusiasmo'.
Pero la tosca piedra callaba tércamente,
bajo la melancólica palidez de los astros.
El corazón del tiempo palpitaba en la sombra,
y entristeció en un siglo todo el bosque feliz.
Los pájaros callaron y se secó aquel río,
y envejeció aquel árbol de profunda raíz.
Y se abrieron entonces los ojos del silencio;
y pasaron mil años, y después otros mil.
El árbol, poco a poco, se conviertió en ceniza,
y el cauce fue estrechándose como una cicatriz.
El bosque se hizo un páramo, y el páramo un desierto.
Pero la piedra estaba allí".
se alzaba junto a un río y a la sombra de un árbol.
Humilde, pero altiva, con su oscuro silencio,
erguía entre las hierbas su redondez de cráneo.
Las lluvias del otoño la vieron impasible;
impasible la vieron los soles de verano.
Y allí estaba la piedra con su quietud inútil.
Y las flores se abrían y cantaban los pájaros.
El árbol murmuraba: 'Yo florezco y doy sombra,
y alzo al sol mis ramajes como si fueran manos'.
El pájaro decía: 'Yo voy hacia la aurora,
y tengo el don supremo de la vida, pues canto'.
Y el río: 'Mi agua clara purifica la tierra;
soy la virtud fecunda y el próvido entusiasmo'.
Pero la tosca piedra callaba tércamente,
bajo la melancólica palidez de los astros.
El corazón del tiempo palpitaba en la sombra,
y entristeció en un siglo todo el bosque feliz.
Los pájaros callaron y se secó aquel río,
y envejeció aquel árbol de profunda raíz.
Y se abrieron entonces los ojos del silencio;
y pasaron mil años, y después otros mil.
El árbol, poco a poco, se conviertió en ceniza,
y el cauce fue estrechándose como una cicatriz.
El bosque se hizo un páramo, y el páramo un desierto.
Pero la piedra estaba allí".
domingo, 19 de junio de 2011
La Lámpara (fragmento)
"Era una humilde lámpara de aceite, pero ardía,
con un fulgor tranquilo y una ambición serena".
con un fulgor tranquilo y una ambición serena".
Canciones
"Por no seguir pensando por qué estarán tan altas las estrellas,
voy a contarme un cuento.
Voy a contarme un cuento con los ojos cerrados,
para olvidar un poco los caminos del tiempo.
Pero mi voz se aleja persiguiendo una mariposa,
y no encuentro la llave que abre la puerta del silencio.
Y, sin embargo, el árbol lleno de espuma verde
echa a viajar su música en el viento,
y en cada brusca esquina de la noche
tiembla de frío un sueño...
Y yo no encuentro la palabra
con que principia el cuento,
mientras a cada instante veo más altas las estrellas,
y siento en carne viva los latidos del tiempo".
voy a contarme un cuento.
Voy a contarme un cuento con los ojos cerrados,
para olvidar un poco los caminos del tiempo.
Pero mi voz se aleja persiguiendo una mariposa,
y no encuentro la llave que abre la puerta del silencio.
Y, sin embargo, el árbol lleno de espuma verde
echa a viajar su música en el viento,
y en cada brusca esquina de la noche
tiembla de frío un sueño...
Y yo no encuentro la palabra
con que principia el cuento,
mientras a cada instante veo más altas las estrellas,
y siento en carne viva los latidos del tiempo".
Nocturnos (fragmentos)
"Ah, noche, noche! Aquel sabor profundo,
y aquel perfume tuyo, mío, nuestro...
Y aquel silencio tibio de tus manos,
y aquella sombra suave, suave, suave...
Aunque estás a mi lado te espero todavía,
pues tus ojos de entonces ya no son los de ahora...
Te tengo entre mis brazos, pero sé que no has vuelto,
y mis besos se mueren de silencio en tu boca".
y aquel perfume tuyo, mío, nuestro...
Y aquel silencio tibio de tus manos,
y aquella sombra suave, suave, suave...
Aunque estás a mi lado te espero todavía,
pues tus ojos de entonces ya no son los de ahora...
Te tengo entre mis brazos, pero sé que no has vuelto,
y mis besos se mueren de silencio en tu boca".
Elegías
"Me llegas en la brisa y en la espuma,
tú, la perdida para siempre...
Tú, la que ennoblecías el sabor del recuerdo,
que ahora llegas más casta y más ausente.
Me llegas en el viento que huele a lejanía;
me llegas en las sal que sabe a muerte,
tú, sombra arrinconada en un silencio,
tú, la perdida para siempre..."
tú, la perdida para siempre...
Tú, la que ennoblecías el sabor del recuerdo,
que ahora llegas más casta y más ausente.
Me llegas en el viento que huele a lejanía;
me llegas en las sal que sabe a muerte,
tú, sombra arrinconada en un silencio,
tú, la perdida para siempre..."
El Monólogo Obstinado
"Aquí estoy, frente al mar, y no sonrío,
porque temo que el pecho se me abra,
y salte al mar mi corazón, y juegue
contigo, amor, y corra por la playa".
porque temo que el pecho se me abra,
y salte al mar mi corazón, y juegue
contigo, amor, y corra por la playa".
Nocturnos
"Ancla terca en las alas,
nudo amargo en la voz...
Esta noche, madura de silencio,
gravita oscuramente sobre mi soledad.
Te alejas con las manos heladas de silencio.
Te alejas en la noche como quien ya no vuelve.
En tu última mirada resplandeció la última estrella."
nudo amargo en la voz...
Esta noche, madura de silencio,
gravita oscuramente sobre mi soledad.
Te alejas con las manos heladas de silencio.
Te alejas en la noche como quien ya no vuelve.
En tu última mirada resplandeció la última estrella."
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