"Por no seguir pensando por qué estarán tan altas las estrellas,
voy a contarme un cuento.
Voy a contarme un cuento con los ojos cerrados,
para olvidar un poco los caminos del tiempo.
Pero mi voz se aleja persiguiendo una mariposa,
y no encuentro la llave que abre la puerta del silencio.
Y, sin embargo, el árbol lleno de espuma verde
echa a viajar su música en el viento,
y en cada brusca esquina de la noche
tiembla de frío un sueño...
Y yo no encuentro la palabra
con que principia el cuento,
mientras a cada instante veo más altas las estrellas,
y siento en carne viva los latidos del tiempo".
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